viernes, 17 de julio de 2020

LA CONTRADICCIÓN Y EL CAMBIO COMO PARTE DE UN PROCESO DE BÚSQUEDA


En un momento de mi vida creí que la frase "no cambies nunca" era un halago, pero con el tiempo me dí cuenta que no era tan así, porque algo que no cambia es estanco y sin vida.

Con el correr de los años encontré en el cambio y las contradicciones internas, una virtud y empecé a tomarlo como parte de la propia vida y sus vicisitudes. Todo el tiempo estamos tomando decisiones que ponen en juego o definen nuestro camino y eso muchas veces es parte de un proceso que lleva asociado un replanteo de ideas o pre conceptos que tenemos fijados por nuestra educación, la cultura, las instituciones donde asistimos o incluso nuestras familias.

Aquí está el foco del asunto y tiene que ver con la acción de tomar decisiones que nos marcan el destino de nuestra vida, más allá de las creencias que cada persona tenga, el momento de tomar una decisión es complejo y produce mucho miedo, porque se ponen en juego muchas cosas y siempre algo se pierde.

"El que no arriesga no gana" dice una frase muy conocida y a mi forma de ver es válida, siempre y cuando la tomemos para situaciones puntuales y no lo apliquemos indiscriminadamente. Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba para ver qué somos capaces de hacer y a qué costo. Y si logramos desarmar ciertos prejuicios que llevamos dentro para madurar y pasar de un estado hacia otro.

Ese proceso puede ser traumático, solitario u oscuro pero trae consigo una gran enseñanza: la vida es dinámica y lo que nos va sucediendo o lo que vamos haciendo nos transforma y nos describe como personas. Por eso considero, que esa contradicción interna puede ser vista como una etapa errática por momentos, pero es un síntoma de algo que no anda bien o de algo que puede necesitar un cambio para estar mucho mejor y que solo nosotros podemos dar un paso más y convertirlo en acción.

Puedo interpretar que “ese cambio” del que se habla en el primer párrafo es una invitación a no modificar la esencia de la persona y el “don de gente”, pero al mismo tiempo entiendo que somos personas sociales que nos construimos y deconstruimos todo el tiempo, vivimos aprendiendo y desaprendiendo, en búsqueda constante de nuestra propia esencia y justamente eso es lo que nos hace seres vivos y falibles.


®JAM®

viernes, 10 de julio de 2020

LA IDEA DEL "MAÑANA" COMO UN ORDENAMIENTO DE ESPONTANEIDADES


Parece ser simplemente una palabra, pero es mucho más que eso, es un conjunto de letras que definen temporalmente “algo que va a venir”. Y cuando pienso en algo que puede venir se me vienen a la cabeza diferentes sensaciones: expectativas, preocupaciones, ansiedades, enojos, frustraciones, etc.

A mí personalmente me genera todo eso junto y mucho más, representa algo importante pero que muchas veces me paraliza y no me deja actuar libremente, porque me saca de mi propio eje basado en el presente, en lo estrictamente posible y me posiciona en el terreno de las especulaciones y la incertidumbre.

Estuve mucho tiempo peleado con la idea de planificar cosas, porque pensaba que ese hábito me podía condicionar u obligar a hacer algo que tal vez cuando llegue el momento de hacerlo, ya no tenga ganas. A decir verdad me sigue haciendo ruido ese concepto, porque siento que le quita espacio a la parte espontánea y divertida que tiene la vida. Y a la vez requiere una dedicación de energía en suponer hechos y situaciones que tal vez nunca pasen.

Al mismo tiempo, me di cuenta que la idea de planificar, también está asociada a la organización y muchas veces eso puede ser útil para lograr cierta constancia que requieren las actividades que uno quiere realizar. En un comportamiento librado 100% a la espontaneidad, las ideas pueden perderse y la posibilidad de plasmar lo que queremos puede esfumarse.

De esta manera entendí que para ser constante y alcanzar un objetivo puntual, al menos en mi caso, es necesario cierto grado de planificación, ya sea en proyectos laborales, como personales. Por eso, me parece importante encontrar un equilibrio y lograr un correcto ordenamiento de las espontaneidades para poder aprender a disfrutar del proceso y no solo del resultado.


®JAM®

viernes, 3 de julio de 2020

LIBERTADES INDIVIDUALES EN DISPUTA: UN CONFLICTO DE PRIORIDADES



La palabra “libertad” en un sentido amplio y según el diccionario hace referencia a la capacidad humana de “obrar según la propia voluntad”. En cierta forma lo que nos está queriendo decir la definición es que, un estado puro de libertad se logra cuando una persona puede decidir qué hacer y qué no, siguiendo su deseo y no el que le pueda imponer otra persona en forma coercitiva.

Ahora bien, todo individuo vive en una sociedad y para ello hay que establecer reglas de convivencia. Por eso, si nos remontamos a hechos históricos que nos definieron como sociedad es importante mencionar el concepto de estado de naturaleza que definió el filósofo Thomas Hobbes en su obra más conocida: “El Leviatán”.

En pocas palabras en ese texto cuenta que se acordaron ciertas normas a partir del siguiente precepto: “los seres humanos acuerdan un contrato social implícito que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que se dispondría en un estado de naturaleza”.

Toda esta introducción parece necesaria para entender la situación que atravesamos con una mirada amplia y cotejando no solo las sensaciones momentáneas, sino también analizando hechos de la historia que nos construyeron como sociedad moderna. En cierta manera hoy en Argentina y en el mundo nos encontramos viviendo algo histórico de lo cual hablarán los libros del futuro.

En un momento en el que el foco de debate son las libertades que nos brinda o no el gobierno debido al anuncio presidencial de endurecer la cuarentena, se generó nuevamente una fractura en la sociedad porque lo que se pone en juego es un nuevo contrato entre los ciudadanos y el poder de turno. Este nuevo contrato nos dice que no podemos salir a la calle (salvo excepciones puntuales) para “cuidarnos y cuidar a las demás personas”.

Al momento de escribir estas líneas ya superamos los 100 días desde que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio y en el aire se respira un ambiente de desgaste emocional, físico y psicológico debido al tiempo transcurrido y a la necesidad de poder salir a la calle libremente como antes.

En este contexto uno puede entender a las personas que sienten limitadas sus libertades, desde un punto de vista estrictamente económico, debido a su necesidad de salir a trabajar para poder subsistir, con la desesperación que puede generar ver que su propio emprendimiento, negocio, empresa se caen debido a la falta de consumo ocasionada porque las personas se encuentran en sus casas.

Pero, a mi forma de ver y ante una economía fluctuante como la de Argentina, se puede deducir que en todas estas decisiones hubo que establecer prioridades. La discusión de fondo tiene que ver con lo que cada persona entiende como importante para su vida y para la de los demás y esa es una resolución que en estos momentos está en manos del estado.

Aquí está el foco del “problema” y tiene que ver con el rol de estado que cada persona pretende, si quieren un estado más presente que tome decisiones que puedan impactar directamente en la vida de las personas o si quieren un estado que ocupe un rol más pasivo y no se involucre demasiado.

Las personas estamos entendiendo lo importante que son los vínculos y la necesidad de poder vernos, pero a la vez uno quiere ver a sus afectos con salud. Podríamos poner en debate el concepto de salud como algo integral y barajar la importancia de la salud mental en lo que creo que no se logró trabajar positivamente, no se brindaron herramientas ni soluciones para atacar ese factor que afecta en un proceso de aislamiento y sobre todo a las personas de riesgo como pueden ser los adultos mayores.

Ante la cantidad de contagios diarios que se encuentra en aumento, las muertes que proporcionalmente siguen ese mismo camino, creo que tendríamos que re preguntarnos qué tipo de libertad queremos y a qué precio la queremos. Todos estamos cansados, sentimos la ausencia de contacto con seres queridos o vimos nuestras economías afectadas, pero a la vez queremos estar bien y que las demás personas estén bien también.

Sin dudas, la medida de endurecer el estado de aislamiento social preventivo y obligatorio, es restrictiva y arriesgada, pero creo yo, que hay que hacer el ejercicio de analizar todas las variables y establecer lo que realmente sentimos que es importante. Reflexionar, dejando de lado los prejuicios que tengamos, teniendo en cuenta una mirada empática ante todos estos factores que mencionamos y entendiendo que cada país tiene su particularidad y estamos transitando una pandemia mundial.


®JAM®

viernes, 26 de junio de 2020

REPLANTEO DE VÍNCULOS: LA “NO NECESIDAD” DE ESTAR Y PERTENECER


La necesidad de estar y pertenecer en el mundo pre pandémico en el que vivíamos, nos solía condicionar bastante como personas sociales que somos. Nos ubicaba en un lugar en el que muchas veces hacíamos cosas o estábamos en lugares que no queríamos estar, pero que la misma costumbre o el propio sentido de pertenencia nos llevaban a hacerlo.
Este modo de relacionarnos  muchas veces nos atraviesa y nos muestra las miserias humanas más profundas de nuestro ser. Nos posiciona en un lugar en el que existe un patrón común de comportamiento donde aunque no estemos del todo de acuerdo, somos una pieza más de ese engranaje. Si bien en todo colectivo de personas existen diferentes criterios, estas lógicas grupales muchas veces no aceptan otras opiniones o castigan al que piensa distinto y eso es la que las termina haciendo tóxicas.
De esta manera, casi por inercia y por tiempo indeterminado formamos parte de algo que no somos ni queremos ser y participamos de una dinámica que nos afecta intelectual y emocionalmente. Por eso es importante detectar y poder percibir lo que nos pasa cuando pertenecemos y participamos en alguno de estos grupos de trabajo, amigos, familia, etc...que se nos afectan en nuestra conducta cotidiana. 
Por eso, resulta interesante poder diferenciar entre un vínculo individual, en el que podemos escucharnos y profundizar sobre nuestras sensaciones; y un vínculo grupal que tiene su propia lógica y construcción en la que está muy presente la mirada de las demás personas y en la que ,en casos negativos, el funcionamiento puede ser estanco y restrictivo. 
En este contexto en el que nos encontramos desarmando vínculos ya prefijados, revisando amistades, es importante poder entender que los límites los pone uno en cuanto a la intensidad y a la prioridad que le damos a las personas. Somos nosotros quienes decidimos a quién dedicarle nuestra energía y nuestro tiempo.

viernes, 19 de junio de 2020

RELACIONES VIRTUALES DURANTE LA PANDEMIA: EL CONTACTO FÍSICO EN DEBATE


En épocas en las que nos encontramos limitados para relacionarnos con otras personas en forma presencial aparece una única manera de conectar con nuestros afectos más cercanos: la tecnología.

De esta manera, a través del mismo dispositivo que usamos para trabajar, estudiar, distraernos, pagar cuentas y otras tantas cosas más, podemos conversar y estar cerca de quienes queremos e intercambiar “abrazos y besos virtuales".

Todo queda asociado a un mismo dispositivo que es el teléfono, el cual combina esas distintas funcionalidades pero a la vez hace compleja la diferenciación de los motivos por los cuales lo estamos usando.  Este multi uso de un mismo medio de contacto puede producir stress por varias razones pero sobre todo, por la necesidad que tenemos como seres sociales, de vernos, tocarnos y relacionarnos con las demás personas.

La necesidad de un “otro” u “otra” cara a cara puede afectar nuestros vínculos debido a que el dispositivo ya no es un complemento en nuestras relaciones sociales, sino que es el único medio de interacción.

Por eso nos encontramos ante el desafío de sobrevivir y salir airosos a esta “nueva normalidad” en la que el contacto físico lo tenemos con un objeto y no con las personas, en el que nosotros mismos somos nuestra propia fuente de afecto y contención.


domingo, 14 de junio de 2020

EL GRAN DESAFÍO DE ESTA PANDEMIA:



La construcción de un nuevo sentido común que nos permita madurar como sociedad


En épocas de pandemia, de falta de contacto físico, de relación cara a cara entre las personas, se ponen en juego nuevas preocupaciones del mundo y a su vez queda expuesta una brutal búsqueda individualista de salvación debido al ambiente de "fin del mundo" que se respira.

La discusión sobre las mejores formas de encarar un virus como el COVID en nuestro país se acrecentó más a lo largo de los días. La situación de ser uno de los países que más rápido adoptó la cuarentena pasó de ser un acierto político a un error garrafal en menos de un mes. En un contexto de catástrofe como este quedan expuestas, tanto nuestras mayores virtudes como nuestros peores defectos como sociedad.

El aumento de la cantidad de contagios, la proximidad del invierno y la posibilidad de un pico de muertes se ven cercanos y nos encontramos ante un gran desafío que va más allá del momento que estamos viviendo y que tiene que ver con cuestiones culturales que nos atraviesan y somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de cambiarlas, más allá de las decisiones políticas que nos puedan condicionar.

Ese desafío tiene que ver con adquirir una voluntad y una empatía común que trascienda la situación personal que nos toque vivir, que nos permita un crecimiento a nivel masivo, que nos permita tener un mismo criterio y nos brinde la seguridad de defenderlo ante cualquier intención externa de división y fragmentación social.

Madurar como país tiene que ver con la construcción de un sentido común colectivo que nos encuentre unidos como sociedad, más allá del uso político partidario, con un criterio de solidaridad compartido que nos represente y nos permita sostener un crecimiento en el largo plazo.



® JAM ®

jueves, 7 de mayo de 2020

Las cosas que pasan en estos días



Todo lo que sucede se te viene encima
¿Cómo la realidad puede golpear tu puerta así de golpe?
Aparecen viejos cuestionamientos
Y todo lo resuelto se vuelve incierto

La gente “anda” por las calles
Camina, pero no sabe hacia donde
Surge una nueva y vieja era
Donde todo lo que era vuelve y se renueva

Sabemos que no se puede
Queremos que algo se prenda
La paleta de colores cambia
Y predominan los matices

Somos seres deambulando
Entre viejas cicatrices
Somos almas al vuelo en duelo
Y en busca de sueños felices

® JAM ®